Tu tarjeta de crédito ¿Es buena o mala para tu presupuesto?

Las tarjetas de crédito (TDC) son una herramienta financiera emitida por un banco que autoriza a la persona a cuyo favor es transferida, a utilizarla como medio de pago en los negocios afiliados al sistema, mediante su firma y la exhibición de la tarjeta. Es decir, permite asumir consideraciones económicas de forma resolutiva hasta el monto estipulado.

La finalidad de tener una TDC es incrementar sus ventajas y reducir sus desventajas, pero para poder lograrlo se deben utilizar de la manera correcta.  La realidad es que estas alternativas bancarias son importantes aliados, por ello  todos hacen lo imposible por adquirirlas, siendo consideradas casi imprescindibles en la actualidad. Sin embargo, para algunas personas, las deudas que se generan a través de ellas las pueden empezar a categorizar como un disgusto.

Como la idea es que tus finanzas no sean un problema, establecemos cuáles son los puntos a considerar para que no te vuelvas loco y para que mantengas un uso adecuado, empezando a cambiar esos patrones de consumo. Primero debemos diferenciar:

  • Una utilidad rentable y optima es cuando tenemos una o dos TDC máximo, las usamos para comprar planificadamente, pagamos de “contado” el saldo deudor, pagamos en las fechas límite o antes, revisamos los estados de cuenta, aprovechamos los descuentos y las millas o regalías. Podemos decir que así, son nuestras amigas.
  • Por otro lado, no estamos siendo eficientes si tenemos más de tres tarjetas sin control, las usamos para compras innecesarias o peligrosas, solo pagamos el mínimo, nos atrasamos en los pagos, no guardamos los comprobantes para verificar las compras y las usamos en viajes al exterior sin respaldo para pagar después. En este caso, empezamos a considerarlas como una enemiga, pero en verdad somos nosotros nuestros propios enemigos.

Si después de leer, estableces tu caso en el segundo ítem, no te preocupes. Tenemos soluciones. Empieza a:

  • Gastar solo lo que puedas pagar.
  • Gastar menos y pagar más.
  • Unificar tus deudas

Recuerda que los beneficios de tener una tarjeta de crédito son amplios, como la posibilidad de comprar bienes o servicios en el momento en que se desea, pagos a meses sin intereses, no llevar dinero en efectivo, nos funciona como un medio de pago con aceptación internacional, para el uso de reservaciones de hotel, alquiler de autos, en casos de emergencia, entre otras cosas. Ellas no son buenas o malas, la decisión es tuya.

Comienza a chequear tus estados de cuenta e intenta reestructurar las deudas que tienes y equilibrar las mismas. Debes tener claras las condiciones de tener tarjetas de crédito, es de suma importancia que leas las letras pequeñitas en el contrato que firmas al recibirlas. ¿Por qué? Porque debes recordar que según el banco se pueden cobrar montos de mantenimiento de cuenta, comisiones anuales por el servicio, entre otros datos financieros relevantes. Los ejecutivos de los bancos solo te van a contar lo bueno así que, mejor preguntar el no tan bueno.

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